sábado, 29 de octubre de 2011

El Decamerón

Novela décima:
El marqués de Saluzzo, forzado a tomar esposa por los ruegos de sus vasallos, para tomarla a su manera se casa con la hija de un villano. Pero antes de casarse le hace prometer una cuestión “si siempre, si la tomaba por mujer, se ingeniaría en complacerle y en no enojarse por nada que el dijese o hiciese y si sería obediente y semejante otras  muchas cosas,” a las cuales ella contestó que sí. Griselda le da dos hijos, a los que finge matar; después, haciéndole creer que se ha cansado de ella y ha tomado otra mujer, la expulsa de su casa en camisa, tras haber hecho que su propia hija regrese como si fuera su prometida. Y al ver su paciencia ante las adversidades, la ama más que nunca, todo habían sido pruebas despiadadas para ver si seguiría siendo fiel a su promesa de su amor. La trae de nuevo a casa y le enseña a sus hijos ya crecidos, honrándola y haciéndola honrar como a marquesa.
Jornada tercera. Novela décima:
Alibech era hija de un hombre rico. Se había criado fuera de la fe cristiana, pero en la ciudad siempre se oía hablar de la religión católica y de la fe cristiana. Por lo que decide ir en busca de ponerse al servicio de dios y que le enseñasen a servirle. Preguntó a un hombre, que le dijo que quien mejor el podría ayudar son las personas que están en soledad en el desierto de Tebaida, por lo que Alibech se puso en camino. Encontró, hacia el camino del desierto de Tebaida a un buen hombre quien la acogió, y por temor a que el diablo se hiciese con ella la llevó con quien mejor estaría. Su nombre era Rústico, un joven, santo varón ermitaño. Alibech estuvo junto a el en su celda. Una noche, Rústico deseaba a Alibech y no vio mejor oportunidad para enseñar a Alibech a ponerse en servicio de dios. Le enseñó a “meter el diablo en el infierno”. Al principio le dolía, no estaba cómoda pero tras varias veces de “meter el diablo en el infierno” comenzó a sentirse cómoda y a sentir placer. Alibech queriendo complacer a dios, le pedía a Rústico que le ayudase a calmar “el infierno” pero este no podía diciéndole que cualquier hombre puede calmar su infierno.
Más tarde ocurrió un incendio en Cafsa, en el que la propia casa del padre ardió y Alibech heredó toda la fortuna de su familia. Se casó con Neerbale quien aprovechó esta situación. No se acostaron; Alibech repuso que Neervale había cometido un gran pecado con haberla arrancado de tal servicio.

Novela tercera:
Saladino, un guerrero con grandísimas magnifencias se gastó todo su tesoro. Pero le vino a la mente Melquisidech, un rico judío que prestaba con usura en Alejandría. Pero este era un hombre avaro, y Saladino no quería obligarle a la fuerza, así que le invita a su casa y se le ocurrió persuadirle con algún argumento verosímil, la pregunta fue , que  cual religión seguía, la judaína, sarracena o cristiana. El judío que era un hombre sabio, sabía que Saladino buscaba cogerlo en sus palabras para moverle a alguna cuestión. Así que aguzado de ingenio, le vino de repente lo que debía decir, un cuento:
Un hombre rico tenía en su poder un anillo heredado, que hacía honor por su valor y belleza y se dejaba a sus descendientes. El hijo que lo recibiese debería ser honrado y re venerado como a mayorazgo, ya que todo descendiente tenía la misma actitud.
El padre no quería defraudar a ninguno de sus tres hijos, así que mandó a un orfebre hacer dos anillos exactamente iguales. Cuando el padre murió, los tres tenían un anillo, lo enseñaron y vieron que eran iguales, no sabía ninguno cual era el heredero. Y todavía no lo saben.
Entonces al finalizar esta historia el judío lo relacionó con las tres religiones; Las tres religiones son como los tres anillos, fueron 3 leyes dadas por dios y aún está presente la cuestión.
Saladino, finalmente se rinde y le cuenta su verdadero problema, y Melquisidech le presta el dinero.
 
Resumen. Preguntas Pau.
2.2 Aspectos formales de la obra:
Se trata de un narrador externo en cada obra, que cuenta la historia en tercera persona, es un narrador omnisciente. Cada noche en el lugar donde cuentan los cuentos hay un rey de la noche, que se trata de una simbología y es quien cuenta el cuento.
Aparecen en todas las historias diferentes personajes, que pueden estar poco caracterizados, muy caracterizados como por ejemplo Alibech (joven, bella…) o arquetípicos que representan en si una virtud o defecto, como podría ser el judío (inteligencia).
La estructura de los cuentos es la misma, se llama la técnica del relato enmarcado, aparece un primer narrador externo objetivo, este narra lo que ocurre y al otro narrador dentro de este que es Dioneo, y hay un último narrador que es el que cuenta la historia.
Todos los cuentos acaban con una enseñanza o moraleja como por ejemplo el cuento la novela tercera, que termina con que Saladino le pide ayuda a el judío y este se la presta después de haber intentado persuadirle con palabras para que le preste “obligatoriamente“ su ayuda.
Los cuentos presentan un carácter lineal, aparece primero la presentación después el nudo y finalmente el desenlace.
Este cuento está escrito en romance, poro lo que quizás encontramos algunos arcaísmos, pero mayormente utiliza un lenguaje sencillo que resulta fácil de leer. El tiempo verbal más utilizado es el pasado en los tres cuentos, y alguno empieza con formulas como “hace mucho tiempo…”


2.3 Comente la producción literaria del autor con especial atención al cuento seleccionado.
 
Bocaccio, en sus últimas obras escribe Poemas y Novelas. En estas últimas cultivó, entre otros, el género sentimental, el género de sátira antifeminista: El Corbaccio y su gran obra el Decamerón.
El Decamerón es la obra más conocida de Bocaccio. Su título significa los cien días, y es una colección de cien relatos breves. El libro fue calificado tradicionalmente de obsceno por sus temas, hasta que en el siglo XIX, se criticó esta visión reduccionista. Hoy en día se considera como la obra cumbre de la novelística medieval y el anticipo de la literatura en prosa humanista, ya que rompe con el afán moralizador medieval.
Es una obra realista, pero no únicamente realista, ya que exalta valores ideales, como el amor cortés y la virtud, entendida como liberalidad, altruismo y rapidez de ingenio. El estilo es el del propio autor: intermedio entre el retoricismo  clásico y la lengua vulgar. Un estilo bien humorado y mordaz, ajeno a toda pretensión educativa, ni moralizante, ambiguamente religioso (renacentista).
  Los temas de los cuentos son muy variados. Los personajes representan toda la gama social de la época, desde reyes y nobles hasta criadas y labradores, pasando por caballeros, frailes y monjas. Se han querido ver valores simbólicos en las damas. En cuanto a los jóvenes, tres de ellos representarán al mismo Bocaccio en su juventud: Filostrato (el amor angustiado), Pánfilo (el que alcanza el amor feliz) y Dioneo (el amor alegre y despreocupado).
La estructura de las diez jornadas es la siguiente:
La primera y la última abren y cierran el ciclo con la repoblación de los vicios y la exaltación de las virtudes.
La segunda está dedicada al hombre que puede ser juguete de la fortuna y la tercera el que puede imponerse a ella.
La cuarta presenta un amor que acaba en desenlace trágico, mientras que la quinta acaba felizmente.
La sexta y la séptima presenta al hombre y mujeres utilizando el ingenio para conseguir sus fines.
La octava extiende el tema de la burla a los hombres y mujeres y en la novena se da una síntesis de las anteriores.

2.5 Sitúe al autor en el contexto histórico literario al que pertenece.
Contexto general. Los cambios del hombre y la nueva visión del mundo.
A finales de la edad media se comienzan a producir una serie de transformaciones en los valores culturales que perdurarán hasta el siglo XVII. Esta transformación se inicia en Italia con la recuperación del saber clásico por parte de los humanistas y desde allí se extiende hasta el resto de Europa.
Este resurgimiento de los clásicos se debe a una corriente llamada Humanismo (Bocaccio perteneciente a ella)
Sin duda la característica más importante es este movimiento es el cambio de la mentalidad teocéntrica medieval al antropocentrismo y la consideración del hombre como centro del universo y medida de todas las cosas. La literatura deja de estar tan marcadas por la doctrina religiosa aunque sigue presente y hay menor intención didáctica a favor de una voluntad primordialmente estética.
Aparece el ideal cortesano que es el del caballero que sabe lenguas clásicas, escribe en prosa o verso, sabe música y domina el arte de la guerra.
Las  lenguas modernas se convierten en vehículos de las literaturas nacionales (Bocaccio utiliza el Toscano en el Decamerón). El análisis y la nueva conciencia de los idiomas propios hacen surgir lo que hoy llamamos folología. Igualmente y a imitación de los cánones de la Antigüedad reaparece el empleo de la mitología.
Fruto de esta renovación cultural surgen nuevos géneros literarios como el ensayo con Montaigne o la novela moderna con Cervantes o se revitalizan otros como el teatro que adquirirá una importancia vital, tanto en la vida literaria como social, con autores como Shakespeare.
En la expansión de las ideas fue fundamentalmente la invención de la imprenta (Gutenberg 1398-1468) porque facilitó la rápida y amplia difusión de la cultura. Además de la imprenta, el desarrollo del pensamiento y de la ciencia, gracias por ejemplo a teorías filosóficas que se centran en la razón y en la experimentación como el racionalismo y el empirismo, hace que en esta época abundan los descubrimientos geográficos (América) y los relativos a otros órdenes de la vida, así como el perfeccionamiento de otros anteriores; citaremos por poner un ejemplo a Galileo Galilei (1564-1642), continuador de Copérnico, perfeccionó el telescopio.
Los cambios que conlleva el Humanismo no se manifiesta de igual manera en todos los países de EU. En general se considera que en el siglo XVI predomina el renacimiento y en el siglo XVII el barroco o clasicismo. No solo tratan de movimientos literarios sino, artísticos y culturales en todos lo campos (pintura, música, escultura).
Los hechos sociales y culturales que favorecen la aparición del renacimiento son la importancia que va adquiriendo la burguesía y que se irá consolidando como clase dominante, que acumulará riquezas y será junto con gobernantes y papas, la gran mecenas del arte y la cultura.
Muy pronto la literatura renacentista deriva de las nuevas formas. A mediados del siglo XVI, a causa de los problemas religiosos y políticos que dominan este siglo, hace que la literatura se preocupe por lo religioso y lo moral preparándose así el camino para el Barroco que se desarrolla principalmente en los países mediterráneos y católicos.
Mientras tanto en los países protestantes y en la católica Francia se desarrolla en el siglo XVII el clasicismo que si mantiene el ideal de equilibrio del Renacimiento y se añaden otras características como el empleo de la razón y el seguimiento estricto de las normas clásicas dictadas por la poética de Aristóteles, sin que esto quiera decir que la literatura francesa no trate temas morales y religiosos.

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